
Es correr el riesgo o no cruzar el río... pero nadie asegura que sea fácil hacerlo... sólo nos queda la incertidumbre de qué sucederá en el intento.
Inocente aprendemos buscando crecer... la curiosidad es así... no nos quedamos conformes con lo que nos dicen... y es que en realidad ¿existe alguien que haga caso de todos los consejos que le dan y que nunca prueba por si mismo, que nunca busca otros resultados?¿ese alguien se siente vivo?
La capacidad de tomar decisiones respecto a lo que haremos a sido siempre nuestra, es un don que nos otorga un sin número de posibilidades... pero hay que tener presente que cada acto tiene una consecuencia... y ahí está el límite de nuestro don... no sabemos el resultado de lo que hacemos hasta que lo tenemos encima. Ahí está el riesgo, no en lo que hacemos o dejamos de hacer sino en lo que saldrá de ello.
Pero bueno, sea como sea... aunque escriba esto, aunque todos lo entendamos, nada cambiará, por que el día que no corramos riesgos será cuando estemos bajo tierra... aunque irónicamente también nos veamos amenazados... esta vez por los gusanos.